LA HERMANA JACINTA SE FUE A LA CASA DEL PADRE

c_300_175_16777215_00_images_Hermana_Jacinta_G.jpgEl día 1 de septiembre falleció la Hermana Juliana Garrachón Diez (Jacinta) (1929-2017), Misionera Dominica del Rosario en La Comunidad de Betania a la que llegó hace cuatro años. Trazamos una breve, pero sentida y cariñosa semblanza de su vida.

La Hermana Jacinta, nació el 11 de marzo del año 1929 en (Palencia) España. En una familia de tradición católica. Sus padres Jacinto y Neomisa procrearon cuatro hijos: Eugenio, Juliana (Misionera Dominica del Rosario), Ana María y Jesús (sacerdote agustino), estos dos hermanos le sobreviven.

Ingresa a la Congregación de Misioneras Dominicas del Rosario, en Pamplona el 17 de marzo de 1955. Hizo sus primeros votos el 24 de octubre de 1957 y los perpetuos el 19 de marzo de 1961 en Puerto Rico.

Al año siguiente de su primera profesión, el 17 de abril de 1958 sale como misionera a República Dominicana donde permanecerá hasta su muerte.

Su primera comunidad es San Cristóbal, donde permanece hasta 1963 integrándose a los trabajos del hospital Juan Pablo Pina.

La Hermana Jacinta que estaba preparada en las áreas educativa y de salud, dedica unos años a la labor educativa en el colegio El Rosario, del Seibo hasta el año 1965.

La mayor parte de su vida la dedicó en el área de la salud pasando por distintos hospitales del país, Maternidad La Altagracia, en Santo Domingo, Hospital de la Diabetes, también en Santo Domingo y sobre todo en el Hospital Dr. Alejandro Cabral, de San Juan de la Maguana. Desempeñándose como enfermera, superintendente de área, coordinando el trabajo de las clínicas rurales en la Provincia de San Juan de la Maguana. Con mucha energía, alegría y entusiasmo caminó por los campos de la provincia, buscando el desarrollo integral de las comunidades más vulnerables.

Unido al trabajo en el área de la Salud, se preocupó del desarrollo de las comunidades rurales,priorizando a las mujeres y niños. Se preocupó por la formación integral de las mujeres del campo, en las áreas de corte y confección, cocina, manualidades. Además, coordinó proyectos para construcción de letrinas, conducción del agua, caminos vecinales y carreteras hacia comunidades lejanas; capillas, escuelas y viviendas.

c_300_175_16777215_00_images_misa_a_Sor_Jacinta.jpgInvolucraba a personas e institucioneslocales y de otros países para que aportaran pequeñas o grandes cantidades para proporcionar alimentos, medicinas y mejores condiciones de vida a familias de niños-as desnutridos. Este programasigue vigente con el trabajo de laicos y laicas que trabajaron codo a codo con Jacinta y hoy continúan su legado misionero ayudando a muchas familias empobrecidas de San Juan de la Maguana.

Todas las personas que conocimos a nuestra querida hermana Jacinta coincidimos en destacar de ella su gran espíritu misionero, su amor y cercanía hacia las personas más vulnerables. Su espíritu emprendedor y de sacrificio hacía que no le asustaran las dificultades. También resaltamosen ella su alegría y buen humor.

En la comunidad se destacaba por poner su nota de alegría y su disponibilidad para aportar en todas las tareas de la casa, siempre atenta a las necesidades de las hermanas.

En San Juan de la Maguana la recuerdan como la hermana que preparaba los “belenes” en navidad para los que tenía mucha creatividad y arte.

En el año 2013 su salud se deteriora y junto a otras hermanas de la comunidad de San Juan se integra a la Comunidad de Betania en Santo Domingo. En estos últimos años de su vida Jacinta ha vivido su ser misionera entregada a la oración, el rezo del rosario (todos los días, lo recordaba y dirigía en comunidad), ayudaba en pequeñas tareas en la comunidad y siempre expresaba su agradecimiento por las atenciones que le daban las hermanas.

Todas las hermanas de las comunidades de República Dominicana acompañadas por personas amigas de San Juan, despedimos a nuestra hermana Jacinta con una eucaristía presidida por un dominico. El obispo de la diócesis de San Juan de la Maguana, Mons. José Grullón, quien no pudo acompañarnos en el sepelio, quiso celebrar una eucaristía en la casa con toda la comunidad, agradeciendo a Dios la vida de Jacinta y su paso al País de la Vida, como dice el Salmo 26 de la liturgia del día.

 

Hermana Estíbaliz