3 DIAS DE CAMPAMENTO AVENTURANDO CON JESUS

c_300_175_16777215_00_images_Portada_Campamento.jpgDurante los días del 7 al 9 de este mes de julio, el numeroso grupo de muchachos y muchachas cuya imagen encabeza este artículo, participó de un campamento de verano que a la misma vez reunía propósitos formativos, recreativos y reflexivos, con énfasis en dinámicas de integración al aire libre.

“Aventurando con Jesús” era el lema de este dinámico reencuentro del grupo de amigos que cursan la edad crucial de la adolescencia, seleccionados de las parroquias Divina Misericordia, Nuestra Señora de la Esperanza y Nuestra Señora de Guadalupe, en la zona pastoral Centro-San Juan de la  Diócesis de San Juan de la Maguana.

Diversas circunstancias y factores se combinaron desde el primer momento para no darle la menor oportunidad al aburrimiento, en un itinerario que tuvo escenarios tanto en la ciudad como en el entorno rural, acampando en el lugar de formación y retiros Betsalem y en el Centro Educativo Vocacional Aventura, este último situado en un espacio rodeado de verdor exuberante en las alturas de la cordillera Central, montañas arriba del municipio de Sabaneta.

El primer día, el de la aclimatación, una vez logradas las fases de inscripción, acogida, presentación y definición de las reglas que debía observar el grupo de primera juventud liderado por otros de su misma edad y estos a su vez celosamente conducidos por el equipo de adultos de la Pastoral Diocesana de Adolescentes Wilma Duval y Dinelys Merán con asistencia de varios cooperadores multidisciplinarios, participaron de una catequesis aleccionadora y dinámica, consistente en motivar las destrezas en el conocimiento bíblico elemental, de la mano de las Hermanas Misioneras de la Palabra.   

Dada la diversidad de muchachos de esta edad que viven la experiencia cristiana con el mandato Conéctate, la meta consistió en lograr una total integración de los participantes en un microclima de comunión y fraternidad, que hizo posible el ideal de convivencia, inspirados en el mensaje de Jesús.

c_300_175_16777215_00_images_enlodados_2.jpgComo cada emoción conduce a otra, también resultó tan fascinante como gratificante la oportunidad de darse un refrescante baño en una piscina de la ciudad, que disfrutaron con entusiasmo tan desbordante que no querían salir del agua, aunque el chapuzón tan solo era el inicio de un trabajo en equipos.               

La segunda jornada les reservó más de una sorpresa, lo que motivó el espíritu de cooperación y organización: una inesperada carencia de agua en Betsalem, que los obligó a turnarse en el uso de los baños para no sufrir retrasos considerables en el programa del día.

Salvada la situación, el grupo de entusiastas campamentistas se encaminó a la zona norte del municipio, con una parada en la presa de Sabaneta, donde se les explicó los beneficios que aporta al valle de San Juan la gran obra de ingeniería hidráulica y la importancia de preservar el recurso agua. La segunda etapa de esta vivencia educativa consistió en un viaje hasta la comunidad El Ingeñito, en donde daría inicio el  proceso de instrucción para la siembra de 1,500 plantas de cafeto, en un plan de reforestación intensiva de la cuenca alta del rio San Juan, donde recibieron explicaciones fundamentales de parte de un representante del Ministerio de Medio Ambiente.

Aprendieron la importancia de preservar el recurso del bosque, las técnicas elementales de sembrar plantas adecuadas al ambiente natural, qué tipos de plantas a sembrar, así como los múltiples beneficios que depara el cuidado de la floresta a un ecosistema de montaña y el impacto positivo en toda la casa común.  

La tarde fue como un tren de dinámicas -así se llamó- que colocó a ritmo vibrante sobre rieles su alma, sin parar hasta el último vagón, que puso a prueba sus destrezas, quemando las energías, entrenando el ímpetu juvenil, renovando su entusiasmo y avivando su espontaneidad, celebrando entre risas, divirtiéndose en grande al participar en juegos creativos, que los dejaron tan enlodados como exhaustos, pero también electrizados de la emoción y con las pilas cargadas.                                                                     

Esta segunda noche de campamento, el inquieto escuadrón de muchachos acampó en el Centro Educativo Vocacional Aventura, lejos de la contaminación de la ciudad, compartiendo un té caliente al calor de las fogatas, bajo la luz de las estrellas, descubriendo a Dios en ese otro ámbito, disfrutando la novedad incomparable del sonido del silencio, interiorizando a profundidad por primera vez el  compromiso de motivar a otros adolescentes a entrar en conexión con un Jesús amigo, que comprende a los adolescentes, que aventura con ellos en el desafío de ser mejores en la misión de construir un mundo mejor.

Se percibe la grandeza de Dios en las grandiosas fuerzas de la naturaleza, haciéndonos ver la  pequeñez del ser humano. Sin embargo, se presiente la fuerza del creador mas cerca que nunca, porque Dios fue el motor de este campamento de verano adolescente. 

c_300_175_16777215_00_images_Eucharistic.jpgY así, de a poco se fueron durmiendo, acunados en el seno cósmico, dulce y tibio de la madre naturaleza, arrullados por el ulular del viento y el rumor del bosque.  

Esta experiencia de campamento, demasiado intensa para ser pequeña, arribó a su tercer día en el frío de las altas montañas -más cerca del cielo, de la oración y de Dios que de costumbre- disponiendo el cuerpo y el alma para bajar otra vez al valle, una vez cumplidas las tareas ordinarias de organización y limpieza del lugar. Todo quedó tan limpio como cuando llegaron, con cada cosa en su lugar.  

Y he aquí, que la naturaleza se confabuló nueva vez con los organizadores del extraordinario campamento en el momento de la bajada, ya que el cielo decidió dejar caer un torrente de bendición que añadió mayor emoción al regreso al agitado mundo de la civilización.

El Padre Cristian Quezada les esperaba en la comunidad del Ingeñito con otro momento para Dios, al celebrar con ellos una eucaristía de Acción de Gracias que volvió a conectarles con Jesús de un modo especial, en otra pequeña y gran experiencia favorable al desarrollo de la fe, reencontrando a Dios en el hermano.

Después de una vivencia como esa no se vuelve a ser lo mismo, cambiando la perspectiva de la propia vida como al encontrar un gran tesoro. Y en verdad han hallado el tesoro virgen de una fe novedosa, que les conecta con los valores fundamentales del vivir cristiano, con el mismo Cristo de ayer y de siempre, vestido de sol, de lluvia, de encuentro fraterno, en íntima comunión con la naturaleza, en comunidad viva y activa con sus amigos de la misma edad, convirtiendo el ideal en experiencia vivencial.

Y es cierto que regresaron a casa con las ropas empapadas, pero con el espíritu henchido de gozo por haber disfrutado de una actividad pastoral inigualable, acaso en la mejor aventura de sus vidas.  

 

José Danilo.-