CONFERENCIA LA FUERZA DEL AMOR

c_300_175_16777215_00_images_CHARLA.jpgEl pasado domingo 9 de los corrientes, en el II Seminario Sobre Familia celebrado en Santiago de los Caballeros, en el marco del V Encuentro Nacional del Movimiento Familiar Cristiano, monseñor José Grullón tuvo a su cargo la conferencia La Fuerza del Amor, título que daba nombre al encuentro.

Al término del encuentro nacional, el obispo de la Diócesis de San Juan de la Maguana fue objeto de un reconocimiento, recibiendo una hermosa placa, de parte de la dirigencia del Movimiento Familiar Cristiano, por sus constantes aportes al mismo.   

Reproducimos la interesante exposición, dictada ante dirigentes nacionales del MFC, del arzobispo de la arquidiócesis de Santiago monseñor Freddy Bretón, presbíteros de esa jurisdicción eclesiástica, asesores del movimiento, expositores que le precedieron, así como de numerosas familias que se dieron cita en el espacioso salón de conferencias de la Universidad Abierta para Adultos -UAPA-.  

A continuación el contenido íntegro de la disertación:

La debilidad del amor: Lo puedo destruir en un minuto… metiendo la duda

  • Se puede destruir, apagar poco a poco… sino se alimenta cada día. Amor de hijo, de madre, de padre… no hay una ex mamá, pero sí hay un ex esposo.
  • Cuando quiero poseer al otro como si fuera un objeto, pueden entrar los celos en el matrimonio y terminar en la “venganza”…
  • Se envejece… cuando ha estado cimentado en la belleza física.
  • Se muere… cuando el amor esta cimentado en los sentimientos, que pasan muy rápidamente. Amor es sentimiento, pero también una decisión. 

El amor como sentimiento: Me siento feliz al lado de la persona amada.

  • Siento placer cada vez que estoy contigo, te extraño.
  • Quiero poseer el bien amado, que sea mío y no de otro, acaparamiento.
  • Es una pasión, un fuego que quema dentro:
    • La pasión es cruel como el abismo, como el sepulcro, como la muerte, como la tumba, implacable, no se aplaca…

Los sentimientos son importantes, pero son transitorios. 

El amor es algo más que el sentimiento: El amor como decisión.

El amor es una decisión. Porque yo elijo qué clase de relación quiero tener con las otras personas. La persona es persona porque vive en relación con el otro, con la otra.

Estas relaciones entre personas pueden ser de dos tipos, relaciones individuales y relaciones personales. En las relaciones individuales prima el individuo, el yo, me gusta que el otro me haga feliz, que me sirva como yo me lo merezco, me haga lo que  yo  quiero, lo que a mí me gusta. Yo decido entablar este tipo de relación, y así satisfago mis derechos individuales: todos se deben a mí, yo soy el que pongo las reglas, mi mujer me pertenece es mía, hasta el apellido mío comienza a llevar, o puedo pensar que tengo amarrado a mi marido, yo conquisté a mi novia, cuando en realidad fue ella que se dejó conquistar. 

En las relaciones individuales el énfasis se pone en lo que el otro me ofrece a mí, vale por lo que me aporta. Poder exhibir una bella mujer me da prestigio social; poder exhibir un marido rico y exitoso, le da prestigio a la mujer. Pero pasa la belleza, se acaba el prestigio; y así se va también la felicidad. 

Cuando fomento las relaciones individuales, crece el individualismo, el egoísmo. Pero el amor no se compra. Si un hombre tratara de comprar amor con toda su fortuna, su oferta sería totalmente rechazada. Cantar de Cantares 8:6-7  

c_300_175_16777215_00_images_adecuado.jpgEn las relaciones personales por el contrario: Tomo la decisión de hacer feliz a la persona amada, tomo la decisión de entregarme, de donarme, de sacrificarme, de morir a mí mismo, a mi yo, para formar un nosotros. 

“Mi vida se ha completado” cuando entra alguien a mi vida a quien puedo hacer feliz. O como me dijo un señor: “Yo me liberé cuando contraje matrimonio por la Iglesia”

O como dice el Cantar de los cantares “Mi amado es para mí y soy para mi amado”. “Quiero grabarte en mi corazón. Quiero que seas un sello, un tatuaje imborrable en mi brazo”. Es un trabajo de artista, es un esfuerzo constante.

Mi amado es para mí y yo soy para mi amado. Ya somos un solo ser.

El amor es tan fuerte como la muerte… amor hasta que la muerte nos separe.

Pero cuidado con decirle a la persona amada: Te juro amor eterno. No hay amor eterno. El amor se construye cada día, si eres paciente, bondadoso, cariñoso.

Si reconoces las debilidades, las fallas, el temperamento, el carácter del otro y no te crees mejor, no te alegras por sus fallas, no le echas en cara su manera de ser, no le reprochas, no le vives corrigiendo como si fueras una maestra. El amor se construye cada día si perdona siempre, soporta siempre, aguanta siempre. 

El amor se conquista cada día, saliendo de ti mismo, buscando la persona amada, ofreciendo tiempo, caricias, servicios…  

No pongas el énfasis en “Conservar” tu matrimonio, sino en “conquistar” cada día a la persona amada. Ver diferencia entre conservar y conquistar. 

El amor es una decisión, yo soy el fruto de mis decisiones.

Los sentimientos y las decisiones interactúan:

-A veces lo primero es el sentimiento, me cae bien, y decido ser tu amigo, establecer relación amorosa, y decidimos hacer un proyecto común.

-A veces la decisión es primero: Me siento feliz haciendo feliz a los otros. Veo el proyecto de Dios, veo las necesidades de mis hermanos, toma la decisión de hacer de mi vida una proyecto de Dios para la humanidad.

El amor se afirma con el carácter Lc. 1,57-80

El niño nace como persona con la potencialidad de amar. Nace como un proyecto. Crece en edad, sabiduría y gracia ante Dios y los hombres como se dice de Jesús. De Juan se dice que afirmaba su personalidad, su capacidad de amar, de entregarse en el desierto.

El  amor se afirma como se afirma una carretera, el terreno hay que afirmarlo, el agua… el rodillo y se moja. No se afirma de un día para otro. Se va afianzando poco a poco. El diálogo, las preguntas hacen que el niño afiance sus principios: “Eso que hiciste está bien, le agrada a Dios”?

Juan Bautista, crecía y su personalidad se afirmaba… en el desierto, en el sacrificio, no tenerle miedo a las dificultades. 

Para que el amor sea personal debe ser agradecido:

Buscar siempre al amor primero. El amor primero es el de Dios, él me   creó sin que yo aportara nada, me hizo a su imagen y semejanza, se hizo cercano, nos entregó a su Padre, nos dio una madre y nos dio muchos hermanos, nos dio su gracia divina, un corazón abierto en la cruz, nos dio su cuerpo y su sangre en la Santa Eucaristía. La fuerza del amor está en amar como el Señor me ha amado, hasta dar la vida por la persona amada, amar aunque seamos rechazados, amar hasta nuestros propios enemigos, amar a pesar de… 

La fuerza del amor esta en la humildad: Lc. 1 El  Poderoso ha hecho obras grandes en mí. Dios pone la libertad de conciencia en el corazón del humilde. Y este puede poner su cuerpo entero al servicio del Señor… Mi alma proclama… se alegra mi espíritu… Dios está mirando al humilde y lo llena de fortaleza, Dios se compadece, lo mira con ojo de alegría, lo quiere como a su hijo. Esa mirada llena de gozo al humilde. l  Poderoso está dentro del humilde y lo lleva a hacer proezas, el Poderoso ha hecho obras grandes en mí, enaltece, colma de bienes, Dios da poder al humilde. Sin embargo al soberbio lo dispersa, lo derriba. 

La fuerza del amor está en la decisión de apoyar el proyecto de Dios: Rechazar el mal y hacer el bien.La Iglesia existe para esto, esta es la promesa de mi bautismo, esta es mi espiritualidad como cristiano. Amar el proyecto de Dios en el matrimonio, ideal del matrimonio, en la familia, la comunidad, la Iglesia, la sociedad. 

c_300_175_16777215_00_images_placa_de_reconocimiento.jpgEl proyecto de Dios es el Reino de Dios, conocer, amar, enamorarse de aquel que  ha completado mi vida, y que me da la fuerza para amar, porque el amor es de Dios, Dios es amor, el amor viene de Dios, y como una semilla lo puso en mi corazón, luego nos dio el amor divino en el bautismo, y  nos entrega el poder de su espíritu en la confirmación, para que con el don de ciencia descubra a Dios en la creación y la ame. Dios me da el don de sabiduría para que descubra lo que es bueno y lo que es malo, fundamento del amor verdadero. Me da el don de entendimiento para que entienda por medio de su Palabra lo que es el amor, lo que es bueno y lo que malo. Dios me da el don de consejo para que aconseje a mí mismo y me decida por el amor verdadero. Dios me da el don de fortaleza y del santo temor de Dios para que tenga la fuerza necesaria para amar, y no me canse de amar, de perdonar y para que tenga temor de hacer lo mal hecho. Mi proyecto es el Reino de Dios, la única manera de vivir plenamente la vida humana es con el otro, con los otros pero en una relación de amor, haciendo feliz al que más necesita de mi amor. Este es el amor que es más fuerte que la muerte. Mi proyecto es el amor. Única manera de ser persona, de lo contrario soy un monstruo que vive para sí comiéndose la felicidad de los demás. 

Cómo nace y crece el amor? 

El amor nace en el corazón, como una semilla, la semilla del bien, ya que el ser humano está hecho para hacer el bien. (El alacrán está hecho para morder el ser humano para hacer el bien)

Pero el ser humano tiene delante de él el bien y el mal.

Desde el vientre de su madre está recibiendo estímulos de bondad o de maldad. Al nacer siguen los estímulos de bondad y de maldad.

Cuatro elementos hacen crecer el amor, los cuales tienen poder para sacarnos del individualismo, del egoísmo, y conducirnos a sentir al prójimo como mi hermano. Es lo que hace la madre con el niño.

  1. La mirada
  2. La sonrisa
  3. El gesto
  4. La palabra.

Estos cuatro elementos tienen el poder de conquistar cada día el amor del otro, las madres conquistar con ellos el amor de sus hijos. Con su mirada, su sonrisa, sus gestos y sus palabras le sacan al niño de su egoísmo, y lo llevan al compartir, y a sentir amor en la propia donación, pues “se siente más alegría en dar que en recibir”. 

 

José Danilo