VIACRUCIS CALLEJERO DEL VIERNES SANTO

c_300_175_16777215_00_images_Portada_viacrucis.jpgUna vez finalizados los ritos del oficio de la cruz en la catedral San Juan Bautista, por sexto año consecutivo un grupo de jóvenes de la Pastoral Juvenil escenifica los momentos dramáticos de la Pasión de Cristo, a modo de viacrucis callejero.

Ataviados cuatro de ellos con túnicas, en los papeles centrales de Jesús, los dos ladrones que lo acompañaron en el suplicio del Gólgota y un cireneo, los actores se desplazaban a la vanguardia por las calles de los barrios populares, mientras que les pisaban los pasos dos grupos de mujeres representando unas a las plañideras o lamentatrices que acompañaban a María, la madre de Jesús lanzando ayes de dolor, mientras que otro grupo mayor encarna a las acusadoras que piden a voz en cuello el sacrificio del Hijo del hombre.

La escenificación cobra un cierto realismo, con azotainas, empujones, imprecaciones, y ademanes de violencia de guardias pretorianos, contra los tres personajes que marchan al patíbulo, impregnados de colorantes artificiales que aparentan coágulos sanguinolentos.  

Mientras que la clase privilegiada del imperio romano de aquellos tiempos, los escribas, fariseos y saduceos, es encarnada por personajes que utilizan vestiduras sagradas y túnicas amplias sacerdotales de los tiempos actuales. Todo ello para darle mayor realismo a las escenas de dolor.  

Aunque los pasajes de la Pasión recreados están acentuados por la crudeza y la crueldad, el montaje ha servido desde la primera ocasión para despertar la piedad popular, y una gran cantidad de personas se da cita año tras año llevando a sus pequeños a contemplar la teatralización ambulatoria.

El viacrucis adopta la modalidad de paradas o estaciones, en las que son meditados y rezados los misterios dolorosos, actualizando reflexiones que abordan los pecados e injusticias del siglo XXI, aunque sin dejar de lado los atavismos del pasado. Estas pausas posibilitan que las personas puedan disfrutar de los pormenores del montaje callejero desde sus casas o ambientes, poniendo la lupa en detalles que invitan a la reflexión.   

Cada año los actores y actrices se turnan parta dar oportunidad a los más jóvenes en concienciar al público en torno al drama siempre antiguo y siempre nuevo del Cordero de Dios, varón de dolores que dio su vida por el género humano, para librarlo de la mancha del pecado.

El teatro de la Pasión de Jesús recorrió calles y barrios de la zona sur de la ciudad, hasta desembocar en los frentes del Obispado de San Juan de la Maguana, para simular la crucifixión de Cristo flanqueado por los dos ladrones.

Como siempre, el público se agolpó y se confundió con los actores, hasta el momento en que comenzó a caer la noche, para disgregarse gradualmente.   

 

Jose Danilo.-